jueves

SENTIMENTALMENTE (IN)DISPUESTO PARA AMAR(TE)

Pronto toqué sus manos y besé sus labios, sin percatarme fui tomando lugar en la historia que les contara a sus nietos. Descubro que soy mortal y es tarde para arrepentimientos; me quedé estancado en su retina, después de batallar palmo a palmo con las olas marinas de sus pupilas hinchadas por la sátira madrugada que nos manda a dormir en distintas camas a miles de metros de distancia. Pero dormimos, y nuestras fantasías se juntan en un deseo, para formar un mismo sueño; nuestro sueño.

A su mundo llegué alejándome de la ficción que esconden los suburbios del Este y la bruma del Oeste. Podría definirse como incertidumbre lo que me viene pasando. No importa cómo la conocí; estoy enamorado hasta el tuétano, los ángeles la prepararon para mí. Duerme mi chica en posición fetal, envuelta por una transparente sábana blanca. Pronto cabalgare por su cuerpo, bebiendo de sus pechos, embriagándome con sus aguas calientes que emanan de sus partes más ardientes y, ella será mi otro corazón.

Ando con cautela. Tan acostumbrado estoy a perder lo que amo, que niego amarla. Para así tenerla siempre a mi lado. Quizá mi pensamiento me pregunte por alguien más. Pues el propio enemigo esta dentro de uno mismo. De soslayo acudo a la corte espiritual y pongo mi palabra bajo juramento: No hay amor que recordar donde jamás ocurrió pasión. Me libero con estas palabras del karma llamado: Lucero.

¿Como es mi chica? Diferente a las demás señoritas pero igual que todas las mujeres. Además es musa de poeta. Privilegio con derechos reservados en el mundo. Tiene la capacidad cognitiva para armar y desarmar cuantas veces desee el rompecabezas de mi alma. Adivinadora de mis miradas y bruja de mis bajos instintos. Contadora de nuestros salarios laborales, jefa de mi sonrisa, carcelera de mis penas; me siento a meditar en la hoguera de nuestro pasado, una gélida discusión es vaticinada por nuestras miradas.

Comenzamos odiándonos, en algún momento merecimos el Guinnes por la mayor cantidad de discusiones en un día. Así comenzamos nuestra relación. Siendo las personas más sinceras del mundo; la gente no creía que llegaríamos al mes y pronto será la madre de mi hijo. Yo no creía llegar a quererla, hoy la amo más que a mi vida.

Enciendo el ordenador mientras recuerdo las interminables calles que almacenan los miles de besos que nos dimos. Los semáforos de las avenidas principales que detuvieron nuestro paso. Siempre de la mano, los primeros rayos de Febo vaticinaban el verano más ardiente de los últimos años. En mi silencio le mencionaba un te amo, sus ojos me daban la respuesta que necesitaba; nuestros cuerpos ardían de pasión en cada caricia, mis manos en su cadera, los suyos en mis alas, sujetándolas, apoderándose de mí. Un susurro en mi oído traía un dócil te amo. Callaba, en mi sepulcral silencio la quería hacer mía.

Mis ojos trataban de ocultar la pasión con la cual su cuello era empapado por mi jadeante lengua que reconocía su piel invariable.

Dentro de la tormentosa sequía literaria y las deudas financieras que me angustian brota en mi corazón una ilusión con nombre propio y, olor a verdadera mujer. Quizá la mujer que siempre busqué en otros cuerpos. Los ángeles nos guiaron por el mismo sendero y el rechoncho Cupido hiso lo suyo. Ahora estoy aprendiendo a ser puntual, ordenado. Trato de hablar en vez de gritar, pugno por silenciar las palabras que la agravien.

La felicidad consiste en vivir creando sueños, la alegría forma parte del amor. El amor es un letargo a veces efímero, por momentos prolongado. Y yo estoy dispuesto a ser el cuello donde retozará mi Rosario. Despertando del sueño pediré su mano para construir juntos el hogar tan soñado con mis hijos que llevarán su sangre y los suyos mi apellido.

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