martes

FIX YOU, PRINT`S, LOS SIMPSON Y EL MESSENGER

Sin darme cuenta llegó la noche con una repentina lluvia que hiso patinar a los transeúntes en las concurridas callecitas aledañas a mi residencia. Los desprevenidos apuraban su paso, miraban al cielo y fruncían el ceño. Al sentir la lluvia, corrí a la azotea y me puse a saltar, besar las gotas que caían y disfrutar de la primera llovizna del segundo mes del verano. En febrero nunca hay milagros para mi, entonces cierro los ojos disfruto este clima intempestivo sabiendo que faltan pocos días para San Valentín y no tengo amigos donde celebrar, mujer para besar o amante para frecuentar. En la soledad de mi residencia, me acompañan pocos recuerdos concretos: una canción; el perfume de una jovenzuela soñadora; la serie norteamericana de televisión y, un aplicativo para chatear del internet. Mi abuela siempre dice que cada uno tiene lo que merece.

¡¿Y, de la nada que tengo merezco castigo todavía?!

Pongo mi sinceridad bajo palabra, Necesito una novia; alguien que me motive a continuar en la lucha diaria por sobresalir en el trabajo. Necesito enviar miles de mensajes de texto al teléfono móvil de la mujer que para mí sea la más bella del mundo. Quiero ilusionarme y no puedo, -o, quizá si puedo, pero no debo-.Todas las parejas del mundo tienen su canción, “identificadora,” la que los distingue de los demás. Esa que cantan juntos cuando la escuchan en la radio y, cuando están separados sufren en cada estribillo. Yo tengo una canción que representa a todas las parejas que he tenido. Y, a la vez represente a una misma.

El 14 de febrero, pondré en el iPod la misma canción con la cual hice el amor por vez primera. A ciencia cierta pienso que los olores de las personas jamás los olvidamos, indudablemente, cada persona tiene un olor propio. Hay otras personas que como yo, por citar un ejemplo que tiene una variedad de olores, mis pies no huelen a mi pecho sudoroso y masculino que tampoco huele a mi cabeza con pocos pero sedosos pelos. Tenemos olores en distintas facetas, cuando estamos de mal humor no es el mismo olor de cuando estamos excitados. Mariana siempre se salpicó gotas de Print`s por el cuello, la mejilla y las orejas. Tenía a media ciudad babeando por ella, Quise imitarla usando perfumes caros, pensando que así las mujeres no me olvidarían, mala elección. Jamás tuve resultado positivo. Pero Mariana fue siempre distinta; su olor jamás se desprendió de mí.
Sueño con sus olores internos, pienso hallarla entre las calles, recorro con mi olfato jirones donde mujeres usan su perfume, pero no es lo mismo. Nadie es como ella. Entonces descubrí que puedo perfumar mis pies y la fragancia se perderá a las pocas horas, puedo perfumar mi pecho masculino y al día siguiente se disipa la fragancia y puedo perfumar mi recuerdo con print`s y aparecerá la silueta de Mariana en mis sueños.

Mariana fue siempre fanática de los animes japonés, Gundam Wing entre otros que jamás supe los nombres. Mariana fue la mujer que tuvo la intensión de amarme, y yo en la intensidad de mis sentidos la amé. Luchando contra viento y marea; dioses estrellados; padres enchapados a la antigua; universidad corrupta; amantes de turno; noches de bohemia; bailes eróticos y tangas rojas de mujeres rotas. De que sirve ahora pensar que la amé. Si en la intensidad de mis sentidos la odié cuando sus palabras talentosas daban vida a su nuevo novio, armado de rabia entre los dientes le hice daño, mintiéndole descabelladamente, gestando ideas disparatadas.

Bart Simpson supo lo nuestro, fue nuestro aliado y jamás hiso nada por separarnos, todos los días esperaba en la central de correos de Springfield mis cartas. Llamo a la radio y nuestro locutor favorito pone nuestra canción. Chris Martin empieza con parte de su Fix You, Homero Simpson desde su trabajo cambia de radio, el tukutín del Messenger me sugiere que alguien desde Springfield me ha respondido, levanto la ventanita para ver el mensaje recibido y un olor a print`s se cuela por mi portátil. Estoy ya grande para llorar como niño.

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