sábado

Lima, 17 de diciembre de 2010



CARTA ABIERTA PARA ROSARIO del PILAR TACUNAN OBREGÓN



Querida Rosario del Pilar.

Hazme un lugar en la guarida de tus sueños prometo que ninguna escena de celos me alejará de tus brazos porque tu recuerdo siempre me traerá de regreso, aquellas asperezas que nimbamos caóticamente van fraguando la perpetuación de mi constante admiración hacia tus brazos: lumbrera de amaneceres sublimes e insigne dueña de hectáreas fértiles de montes zigzagueantes donde has galopado a campo traviesa noches enteras. Algo tímida; tus ojos, inolvidables reflectores degüellan en cada beso, en cada lonja, en cada trozo mis extasiados labios. Entre arrumacos una desidia incontrolable vaticina que pronto seremos tres; yo, loco por tu amor, tú, recibiendo mi calor y tu vientre tibio imaginando un constante crecimiento.
Rosario del Pilar sonríe brevemente, causando un espasmo frenético que termina por escarapelar todo mi cuerpo bloqueando mis sentidos ata y desata a merced de su mirada mi sistema nervioso central, cerrando mis ojos sus labios se juntan a los míos en la más bella embestida. Y, la adoro porque es mi mujer, sintiéndose amada por su macho cabrío encierra las letras perfectas para un ramo de poesías fatigadas de tanta creatividad, bajo las sábanas invertebradas de camas laxas en yuxtapuestas moles de concreto un silencioso gemido la convierte en la domadora que ha atado las riendas de mi locura, propia de la juventud y las tiene bien sujetas. Antes de ella fantaseaba dentro de un mundo creado por mis lecturas paradigmáticas, hoy en el mundo real, escribo esta carta abierta a mi amada Rosario del Pilar siendo casi medianoche juro que he vuelto a nacer, ahora transpiro, camino, trato de comprar las cosas necesarias para formar un hogar, quizá un equipo de sonido una televisión que se yo, la compra en el supermercado; Rosario del Pilar me has puesto en el verdadero sendero de la cordura. Estaré eternamente agradecido querida filántropa compañera por recordarme que tengo un corazón dentro de mi pecho que se infla cuando hablan de tu amor y que tengo manos para acariciar tu silueta de infarto que pone a prueba los circuitos cerrados de mi sistema nervioso central. Y, como no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca sucedió: trato de que suceda todo contigo para que luego no me arrepienta de algo que no hayamos hecho juntos.
Quisiera inventar más días me parece insuficiente una semana con siete noches, te extraño demasiado como para vivir si no es a tu lado y, por eso cuando observas la luna desde tu sueño voy creando fantasías, eclipses y poesías. Falacias que no son mentiras, mentiras que nos unen más todavía y tu sonrisa es mi batería recargable que me da energía para subsistir cada día. Te amo Rosario del Pilar y por más que el destino se una en nuestra contra, mercachifles de cuarta manoseen nuestra historia, eunucos, parásitos putrefactos con cizaña nos celen, nuestro amor es tan fuerte que no tiene medida, dimensión ni peso. Nuestro amor tiene fuerza eólica; energía cinética obtenida por nuestros distintos estados de ánimo, fuerza abstracta que es recargada bajo las sábanas invertebradas de camas eclécticas.

Posdata.-

Te amo Rosario del Pilar y pongo mi cargo de poeta nocturno a tu disposición.
Darwin Villanueva Cieza

0 comentarios: